Desde hace unos días, la Clínica Aleida cuenta con una nueva especialidad entre sus servicios: un gabinete de psicología. Hemos hablado con Tania Monzón Ruiz, la psicóloga de Clínica Aleida.

  1. ¿Qué nivel de credibilidad científica tiene la Psicología? ¿Qué hacen normalmente los psicólogos?

La psicología es una ciencia, de hecho, es la ciencia que se ocupa de estudiar el comportamiento de las personas, sus pensamientos y emociones. Como tal, utiliza el método científico para demostrar su fiabilidad. El método científico analiza y evalúa la realidad a través de procedimientos de observación sistemática, control de variables y elaboración de hipótesis explicativas. Por lo tanto, posee fiabilidad porque se sustenta en estudios científicamente probados.

La actuación de los psicólogos y psicólogas es muy amplia. Intervienen  en ámbitos clínicos, educativos, jurídicos, laborales y sociales, pero también intervienen en ámbitos como el deporte, cartástrofes, acoso escolar, ciberbullying, mediación familiar, adopciones, tráfico y seguridad, etc, allí donde haya personas, puede haber psicología. En todas ellas se encarga de la salud y bienestar de las personas, del desarrollo de organizaciones, de grupos, de resolver conflictos…

En el ámbito más sanitario, se encargan de evaluar los problemas y buscarles soluciones efectivas para mejorar el bienestar personal

Tania_psicologia

  1. ¿Tenéis los psicólogos un “sexto sentido”?

Si lo consideramos como algo mágico o extraordinario, en realidad no. No leemos pensamientos ni adivinamos el futuro. En psicología se necesita información para trabajar, y por ello es necesario que cada persona que inicia un proceso, sea lo más sincera posible, para que el o la profesional tenga la información necesaria para enmarcar el problema y generar un plan de intervención.

El “único sexto” sentido que puede llegar a tener es el de la experiencia, como todo profesional en su profesión. En realidad el ser humano tiene un comportamiento predecible y si has trabajado mucho en el ámbito, puedes desarrollar la capacidad para detectar antes los problemas, aunque siempre tendrás que verificarlo con la información que te dan, test, etc.

  1. ¿Puede un psicólogo ayudar a alguien que no quiere ser ayudado?

Existe un chiste muy malo que dice “¿qué necesita un psicólogo para cambiar una bombilla? Que la bombilla quiera cambiar”. La psicología no hace milagros, ni obliga a las personas a cambiar, por lo que es muy necesario para aumentar la probabilidad de éxito de la terapia, que la persona tenga motivación para el cambio. Si bien es verdad, que también existen ciertas técnicas psicológicas que ayudan a motivar a las personas a ser ayudadas, sería un trabajo previo imprescindible en esas personas que de primeras, no quisieran hacer terapia, por lo que sí se puede ayudar a alguien que no quiere ser ayudado, pero la probabilidad de éxito disminuye.

  1. ¿Cuáles son los problemas psicológicos más frecuentes?

Quizás aquellos que tienen que ver con la vida cotidiana como los duelos por pérdidas, rupturas de pareja, cambios de trabajo, el estrés… Y por otra parte, a nivel sintomático, quizás los síntomas de ansiedad y miedo, así como los de tristeza, suelen ser la base que moviliza a muchas personas a pedir ayuda.

  1. ¿Cuánto tiempo se tarda en solucionar un problema psicológico?

Esa es una pregunta que se nos hace a menudo y que tiene difícil respuesta. Depende de muchas variables como el tipo de problema a trabajar, si se presenta de manera pura (es decir, ese problema sólo o si se solapa con otros), de la cantidad de ámbitos de la vida a la que hayan afectado dichos problemas (cuanto más, más tiempo), de que se establezca un buen vínculo terapeuta-paciente, de las habilidades y motivación que tenga la persona para seguir las pautas en terapia…

Lo importante cuando uno empieza una intervención psicológica es tener una serie de objetivos claros a trabajar y buscar las técnicas con mayor eficacia para hacerlo.

  1. ¿Qué tipos de terapia psicológica existen?

En psicología existen diversas orientaciones teóricas y prácticas para abordar los problemas, cada una de ellas lo realiza de manera diferente.

De manera muy simplificada podríamos agruparlas en los siguientes tipos:

  • Según el número de personas: individual, de pareja, familiar y grupal.
  • Según la edad: terapia infanto-juvenil, terapia de adultos e intervención con la 3ªEdad.
  • Según la orientación psicológica:

 

  • Terapia psicoanalítica: Es la orientación con la que nació la psicología. Freud y el psicoanálisis son sus comienzos. En esta orientación el/la paciente debe de expresar todo lo que siente, piensa, le preocupa, e imagina sin reprimirse y el/la terapeuta debe analizar su discurso y encontrar en él, ciertas variables que indiquen conflictos inconscientes y ayudar a darse cuenta de ellos y entenderlos. Son terapias largas, con frecuencia semanal de asistencia alta, donde el/la terapeuta tiene un papel muy directivo y sus técnicas fundamentales son la libre asociación, la interpretación del discurso y de los sueños.
  • Terapia psicodinámica: deriva de la anterior pero ha introducido ciertos cambios. Son terapias cuyo objetivo es el mismo, dar con los conflictos internos y que la persona en terapia los entienda, pero tienden a ser más breves porque parten de conflictos o problemas actuales de las personas. Además el/la terapeuta es menos intrusivo/a y tiene un papel más neutro e incluye mayor variedad de técnicas para trabajar no sólo los conflictos, sino también da pautas para aspectos no conflictivos en la vida de esa persona. En este caso la frecuencia semanal tiende más a 1 ó 2 sesiones.
  • Terapia Cognitivo-conductual: Combina la terapia conductual y la cognitiva, que en origen parten de planteamientos diferentes. Su base principal consiste en que los pensamientos afectan al modo de sentirnos y de comportarnos. El/la terapeuta, con la información que le da el paciente, organiza un análisis funcional de la conducta que explica cómo se origina y se mantiene el problema y enseña a la persona en terapia a adquirir las habilidades necesarias para trabajar en la línea de cambiar sus patrones de pensamiento y conductuales para mejorar a nivel emocional. La frecuencia de las sesiones habitualmente es semanal pero se adaptan a la necesidad de la problemática y utilizan gran variedad de técnicas que son de preferencia para trabajar muchos de los trastornos psicológicos.
  • Terapia humanista: Es la tercera entre el grueso de orientaciones que nació a mediados del siglo XX. En estas terapias el/la terapeuta juega un papel secundario, la persona es la que tiene el poder de llevar su propia terapia y se le ayuda a buscar, a través de una serie de etapas su propio sentido de la existencia. Esas etapas incluyen el buscar el por qué ocurren las cosas, cuál es su significado y qué puede hacer para cambiar esa situación a otra que le haga sentir mejor.
  • Terapia de la Gestalt o Gestáltica: Nace también a mediados de siglo XX ya que tiene por base la terapia humanista pero introduce cambios que proceden de otras muchas orientaciones como el psicodrama, el psicoanálisis, la religión oriental… Se basa en el principio de que “ el todo es más que la suma de sus partes” y utiliza técnicas que implican mucho el vivir la experiencia, a través de dinámicas que movilizan al cuerpo y las emociones. En esta orientación el /la terapeuta no es directivo/a sino que trata más bien de guiar, casi como un educador, a que la persona encuentre la manera de vivir más satisfactoriamente su vida.
  • Terapia sistémica: Cambia el punto de vista de quién posee el problema, ya no es el un individuo en concreto sino que los problemas vienen generados por las malas dinámicas inter relacionales de esa persona con otras, en diferentes contextos. La terapia va en la línea de detectar esas maneras inadecuadas de comunicación e interrelación y modificarlas. Por lo que trabaja en grupos completos como la pareja, la familia, etc. que se consideran un sistema, de ahí su nombre.
  • Terapia breve: Deriva de la sistémica y nace en la segunda mitad del siglo XX. La denominan breve, porque afirma que se puede trabajar el sistema de relaciones desde un individuo en concreto sin necesidad de abordarlo con todo el grupo. El/la terapeuta ayuda a utilizar de manera adecuada los recursos de la persona, que afectará al resto de personas involucradas en el sistema, para alcanzar sus objetivos lo más rápido posible.
  • Terapias de tercera generación: no se trata de una terapia en concreto sino que denominan así a las últimas terapias que están apareciendo y que incluyen aspectos de las terapias anteriores pero a la vez las combinan y mejoran incluyendo conceptos nuevos. Ejemplos de ello son la terapia narrativa, la de aceptación y compromiso, el mindfulness…

Actualmente, los psicólogos y psicólogas solemos tener formación en una orientación, pero muchos de nosotros la complementamos con orientaciones diferentes, que aportan perspectivas que ayudan a abordar los problemas de una manera más integral.

  1. ¿Por qué se puede llegar a tener una depresión?

En realidad, para tener una depresión no tiene que ocurrir nada dramático. Los profesionales denominamos depresión a cuando, en una persona, confluyen una serie de síntomas durante un tiempo concreto. Esos síntomas, de manera aislada, son normales y casi todo el mundo los ha experimentado en algún momento de su vida, algunos de ellos, como la tristeza, son tan normales que los podemos experimentar en varios momentos del mismo día. Precisamente, como son variables que todos/as tenemos es más fácil que dadas las circunstancias apropiadas, uno se enganche en ellas y aumenten su presencia en intensidad, duración y frecuencia.

Hay muchos motivos que pueden llevarnos a hacer ese clic, pero en la mayoría de las ocasiones, suelen ser acontecimientos vitales que implican cambios no esperados, que no logramos asumir y nos llevan a interpretarnos  a nosotros mismos, al mundo y al futuro de manera negativa.

  1. ¿Nos influye mucho la sociedad? ¿En qué medida influye la educación sobre cómo eres?

El ser humano es un ser social porque nace, crece, muere en sociedad y tiene necesidades que cubrir al respecto. El tipo de sociedad en la que vive marca la filosofía de vida, la visión del mundo, muchos de los valores que se van a tener, así como las experiencias a las que uno tiene acceso. Por estas razones marcan claramente una parte de nuestra personalidad, pero sobre todo, el cómo pensamos y actuamos. La parte buena de ello es que si a alguien no le gustan o molestan ciertas variables que tienen que ver con su educación, puede cambiarlas, eso sí, con esfuerzo.

 

  1. Por último ¿De qué depende la felicidad y puede la psicología contribuir a mejorar nuestra sociedad?

La felicidad dependede dos cosas. La primera de que las necesidades básicas del ser humano estén cubiertas. En segundo lugar, si las necesidades están cubiertas, la felicidad depende exclusivamente de uno mismo: de dónde ponga su punto de atención en la vida y de la relevancia que le dé a lo que ocurre en ella. Todas las personas tienen problemas en sus vidas y antes o después se encuentran con momentos duros. Son más felices aquellas que disfrutan los pequeños momentos, se centran en vivir su presente, priorizan de acuerdo sus propios valores (lo importante de lo que no), tienen habilidades para afrontar emociones, conflictos y dejar atrás desde la aceptación los acontecimientos negativos.

La psicología actualmente tiene herramientas para poder trabajar en todo lo anteriormente citado, por lo que sí, definitivamente puede ayudar de manera individual a mejorar la sociedad.

Por otro lado, la psicología tiene vertientes en la educación, en las organizaciones, en la política… que tienen como objetivo fomentar ciertos valores, perspectivas de vida, dinámicas sociales… que ayuden a crear los contextos adecuados para que las personas puedan desarrollar sus habilidades de manera individual con mayor éxito y esto también influye directamente en mejorar la sociedad.